Enviado por buscapies el Oct 17, 2009 en
General
“Las circunstancias caen fuera del dominio del hombre; pero la manera de conducirse en ellas es cosa que está en su mano.” Benjamin Disraeli
Queridos padres: Hemos visto algunas maneras sobre como corregir a nuestros hijos. En el conjunto de métodos de corrección hablamos sobre el castigo corporal, y comentamos que existen algunos métodos de control verbal que tienen efectos mucho más duraderos que un coscorrón y por ello conviene evitarlos.
Entre ellos tenemos:
1.- Las comparaciones. El “¿por qué no te portas tan bien como tu hermano? conviene no utilizarlo como base de castigo.
2.- Términos insultantes. Decir: “ignorante”, “torpe”, “sucio” no son aconsejables como forma de castigo.
3.- Retirar el cariño y el amor. Decirles que no se les quiere por lo que hayan dicho o hecho, no es prudente. Si el niño se lo cree, se volverá ansioso. Si no se lo cree porque se da cuenta que no se dice en serio, disminuirá su credibilidad en las cosas que se le digan en el futuro.
4.- Amenazar utilizando a su cónyuge. El “espera que tu padre vuelva a casa y verás” se considera una amenaza vacía. Normalmente empieza a utilizarse antes de que los niños tengan cinco años. A esta edad, aunque tuviera lugar el castigo anunciado, se aplica con tanto retraso desde su perspectiva temporal, que no suele tener efecto sobre las conductas. Y además el niño se forma una imagen distorsionada del padre ausente.
5.- No castigar mucho tiempo después del hecho. Ya hemos visto que las recompensas retrasadas son ineficaces para cambiar el comportamiento. Los castigos retrasados largo tiempo tienen el mismo efecto inapropiado, especialmente por lo que respecta a los menores de cinco años. La extensión de su memoria es a menudo demasiado escasa para conectar la corrección con la actividad por la que han sido castigados. Esperando que las pautas dadas os sirvan de ayuda en vuestro quehacer cotidiano. Un saludo Pilar Navarro (Maestra)
Etiquetas: Educación, Padres
Enviado por buscapies el Oct 4, 2009 en
General
Cuando un bebé de más de tres meses no sonríe, algo en su desarrollo psicomotor puede estar comprometido, según los pediatras. Así de importante es la risa, que aporta alegría y relajación y como afirma el Doctor Ybarra, pediatra y puericultor del Estado, ayuda a afrontar situaciones de estrés, de ansiedad y de tristeza.
Queridos chicos y chicas: Los que tengáis la suerte de tener un hermanito pequeño seguramente habréis pasado largos ratos mirándolo, tanto cuando está dormido como cuando está despierto. Y os habrá divertido observar que desde los primeros días es capaz de sonreír. La sonrisa del recién nacido, dormido o despierto, es una sonrisa refleja que denota bienestar. Pero ya al mes o mes y medio de vida inicia lo que se llama sonrisa social, es decir, una sonrisa en respuesta a un rostro próximo que lo mira y probablemente le habla en un tono amable y cariñoso que él reconoce. Por lo general, las primeras sonrisas sociales van dirigidas a la madre, con la que mantiene una relación sumamente estrecha desde los meses en que vivía dentro de la tripita materna. Después, poco a poco, el bebé irá reconociendo otras caras y otras voces y cuando tenga unos meses le agradará su compañía, gritando y sonriendo para que se le acerquen y será capaz de reconocer las expresiones serias de aquellas sonrientes que tanto le gustan porque le hacen sentirse confiado y seguro. Y no más allá de los cuatro meses podréis verle responder con risas francas y carcajadas. Es tan importante comprobar que un bebé es capaz de sonreír, que los pediatras consideramos como un signo de alarma, es decir, como un indicio de que el desarrollo psicomotor puede estar comprometido, cuando los padres nos cuentan que un bebé de tres meses no sonríe.
Puedes leer más en El Buscapiés de septiembre, ¡Ya está en tu kiosco!
Etiquetas: Niños, Padres, Salud
Enviado por buscapies el Sep 20, 2009 en
General
Queridos padres:
Continuamos con algunos procedimientos de educación:
3 – Asegurarse de que las instrucciones han sido comprendidas con claridad. Si una vez explicadas y supuestamente entendidas, el niño desobedece o no las sigue, arrodíllese junto a él, de manera que estén cara a cara. Sostenga firmemente su cabeza de modo que tenga que mirarle. Entonces explíquele lo que tiene o no tiene que hacer.
4 – No apresurarse a echar una mano. Cuando observe a un niño menor de cinco años luchando con una tarea que considere difícil, sea paciente. El niño puede descubrir que vale la pena hacerse el tonto y que se le de la respuesta en bandeja. Déjele que aprenda a componérselas con el fracaso y con el éxito. 5 – Premiar y alentar las actividades importantes para el desarrollo del niño.
Pilar Navarro (Maestra)
Puedes leer más en El Buscapiés de septiembre, ¡Ya está en tu kiosco!
Etiquetas: Padres
Enviado por buscapies el Ago 19, 2009 en
General
“Educar es dar al cuerpo y al alma toda la belleza y perfección de que son capaces” Platón.
Queridos padres: Nos preguntamos qué es un buen entorno. Es difícil proponer reglas específicas sobre qué constituye un buen entorno, porque cada niño es único. No es imposible que un niño se desarrolle a la perfección en un hogar del que cabría esperar lo contrario. Cuando eso sucede, es la privación lo que ha espoleado al niño hacia la genialidad. Estos casos son raros. Lo normal es que un niño resulte perjudicado cuando se halla en un entorno descuidado y sin estímulos. Aunque difícil, vamos a sugerir algunos procedimientos generales de educación y crianza infantiles que tienen más probabilidad de producir consecuencias beneficiosas en los niños. De entre las estudiadas por los diferentes expertos vamos a entresacar las siguientes: 1 – Dar a nuestros hijos libertad para desarrollarse. Hacer segura la zona de exploración del niño. Tomar todas las precauciones. No subestimar la fuerza del bebé, la altura que puede alcanzar ni la velocidad que puede coger cuando gatea, y cuando va creciendo. Salir al aire libre y permitirle que se desplace por él mismo. Dejarle que explore. 2 – Corregir correctamente. Algunos padres sienten horror a pegar a sus hijos, mientras otros usan el castigo físico como primera medida, más que como último recurso. Considero que el castigo corporal no es medida a tomar, aunque nunca se ha observado nada que sugiera que un cachete ligero en un momento puntual, haya ocasionado daño alguno al desarrollo del intelecto. Que sirva para algo o sea necesario, ya es otra cuestión. Eso dependerá del temperamento del niño, del contexto, y de la relación entre los padres y el hijo. De lo que sí hay evidencia es de que cuando se usa con frecuencia, es una agresión al niño. Por otra parte existen métodos verbales de control que son en extremo perjudiciales y que tienen efectos mucho más duraderos que un coscorrón. Continuará. Pilar Navarro (Maestra)
Etiquetas: Padres
Enviado por buscapies el Jul 17, 2009 en
General
II continuación Queridos padres: Durante los primeros cinco años de vida, el niño aprende más de lo que jamás aprenderá en su vida durante un periodo de tiempo similar. Todo niño tiene una curiosidad ilimitada y una necesidad innata de explorar y descubrir el mundo. La intervención de los padres hará que los niños puedan desarrollar en mayor o menor grado, las capacidades especiales que tengan. El punto básico de esta intervención es la necesidad de que los padres seamos coherentes con nuestros hijos. El mundo físico es básicamente coherente y sensato. Si se deja caer un plato, se estrellará contra el suelo; si ese mismo plato se dejara caer en una nave espacial, flotaría. Se trata de dos resultados muy diferentes, pero ambos son coherentes y consecuentes, y por ello, tienen sentido. Si, situados en un mismo lugar, al dejar caer el plato unas veces flotara, otras se rompiera, otras permaneciera en el sitio en que lo dejamos, uno empezaría a dudar, y con razón, de su salud mental. A los menores de cinco años, el mundo puede parecerles algunas veces así de incoherente y de insensato. La incoherencia es la razón más importante de producir impotencia en los niños, y donde mejor se observa es cuando siempre se alaba, al margen de lo malo que sean las acciones o el trabajo, o si siempre se culpa o se castiga, al margen de lo bueno que haya sido el trabajo o la acción. El niño aprende a través de la experiencia de ver que existe relación entre lo que él hace y lo que sucede. El niño necesita un mundo lógico, estructurado y que el humor no cambie las consecuencias. Para que el mundo tenga sentido ha de ser predecible. Esperando que la coherencia vaya dirigiendo nuestras actitudes y así poder proporcionar unas experiencias mejor estructuradas. Un saludo. Pilar Navarro (Maestra)
Etiquetas: Padres