Enviado por buscapies el May 28, 2010 en
Opinión
Este pasado mes de Abril ha sido el mes de una niña. Una niña con la más famosa de las imaginaciones. Todos habréis podido contemplar los cartelones publicitarios que daban cuenta de un estreno cinematográfico muy esperado. Un director norteamericano llamado Tim Burton nos propone que le acompañemos a ser testigos, nuevamente, de como alguien, de pronto, tras ver a un conejo hablando en voz alta, decide introducirse en una madriguera para dejarse caer a un extraño fondo. Sé que sabéis de quien os estoy hablando. Alicia ha vuelto. El país de sus maravillas está preparado para que lo transitemos, para que lo visitemos en calidad de turistas abandonados a la fantasía de una niña que tenía muchísima para gastar. Esta nueva versión del cuento de Lewis Carroll contiene muchas diferencias con respecto a la clásica de Walt Disney de los años cincuenta. Os animo a que tratéis de hacer la comparación. La más evidente es que en la de ahora hay actores de carne y hueso. Alicia es mucho más mayor que en la peli de dibujos animados y también hay alguna que otra aportación del director. La película es un prodigioso espectáculo visual. Está magníficamente elaborada. El universo soñado está reflejado atendiendo al delirio de la desbordante ilusión con la que Alicia se adentra en ese reino de lógicas disparatadas y seres completamente estrambóticos. Sin embargo, a mí me da la impresión de que la primera versión es superior. La de ahora es mejor técnicamente, pero la que todos hemos devorado respira ese vapor emocionante y sensible que se llama sentimiento. Ya me direis.
Celso Hoyo Arce Ldo. Filología Hispánica y Comunicación Audiovisual. Crítico de Zinema.com y Lamarquesa.com, comentarista en Radio Sport ¡Viva el sábado! y Ya estamos solos. celsohoyoarce.blogspot.com.
Etiquetas: Actividades, Cine, Opinión
Enviado por buscapies el May 7, 2010 en
Opinión
“Cada uno crea aquello en lo que cree” Miguel de Unamuno
Queridos padres: Como decíamos el otro día, los componentes de los problemas son los siguientes:
1- Los supuestos.- Todos los problemas contienen elementos de información: datos que se dan o que se pueden deducir por la naturaleza del problema. En la vida real, pocos son los problemas que presentan unos supuestos claros. A menudo la valoración de lo que es importante y de lo que se puede desechar es muy subjetivo.
2- Las manipulaciones.- Todo entrenamiento para realizar un trabajo, por simple que sea, conlleva el dominio de cierto número de manipulaciones especializadas. Las estrategias físicas o mentales por las que se asocian, se barajan, se descomponen etc. los supuestos, son las manipulaciones.
3- El objetivo.- Todos los problemas tienen una meta hacia la que trabajamos y nos dirigimos. Todas las ideas que circulan por el cerebro se espera que converjan en un único punto para crear la solución. El profesor J.P. Guilford llama a este razonamiento “pensamiento convergente”. Pero en la vida real, también existen problemas abiertos que requieren lo que el profesor E. de Bono llama “pensamiento lateral o divergente” en el que las respuestas sólo pueden hallarse rompiendo con las formas tradicionales del pensamiento y considerando los supuestos de una manera más creativa. Pero siempre hay una conclusión a la que se llega, conclusión que resulta de manipular los supuestos. Puede afirmarse que un problema puede parecer difícil, pero sólo es una impresión. La dificultad surge porque el nivel de comprensión alcanzado por quien tenga que resolver el problema es menor que el nivel de comprensión que se necesita en ese momento en particular para resolverlo. Por lo tanto, el niño no resuelve los problemas prácticos por alguna de las razones que expondremos en la próxima carta.
Hasta entonces, un saludo, Pilar Navarro
Etiquetas: Niños, Padres
Enviado por buscapies el Abr 29, 2010 en
Ocio,
Opinión
Hace ya algunos años llegó a los cines de la pantalla grande una película de dibujos animados que nos cautivó a todos por el encanto luminoso y entrañable que acumulaba su historia. La protagonizaban un extraña criatura extraterrestre y una niña que la trataba de educar. Se llamaba LILO Y STICH. Ahora llega a nuestras pantallas cinematográficas la nueva obra de sus directores. Los señores Dean DeBlois y Chris Sanders nos presentan la trepidante CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN. Desde ya os autorizo a que deis la barra a los señores de los euros en el bolsillo para que estas próximas vacaciones de Semana Santa, entre procesión y procesión, entre mona y “panquemao”, entre los momentos de primera playa y las batallas de cometas al aire, hagan un hueco y os lleven al cine a disfrutarla.
CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN nos traslada a esa mítica, adorada sociedad de los cascos cabeceros con cuerno incorporado: a los brutos vikingos. Sin embargo, el protagonista de esta arrolladora aventura no es un vikingo al uso. Él se llama Hipo y se tiene que enfrentar a su padre y a todos los varones mayores de su poblado, pues está convencido de que hay ciertas formas de comportamiento que deben cambiar. Las cosas se le complicarán bastante cuando entable una sólida amistad con un dragón que encuentra herido. La expresividad de los dibujos es máxima. Ahora bien, en lo que debéis fijaros es en el interesante enfrentamiento de fondo sobre el que está construido el argumento. El duelo entre fuerza y razón, entre conocimiento o ímpetu enérgico. La peli viene a concluir que la inteligencia es el mejor músculo que tiene el ser humano. Yo, desde aquí, lo comparto, lo disfruto y lo aplaudo.
Celso Hoyo Arce Ldo. Filología Hispánica y Comunicación Audiovisual. Crítico de Zinema.com y Lamarquesa.com, comentarista en Radio Sport ¡Viva el sábado! y Ya estamos solos. celsohoyoarce.blogspot.com.
Etiquetas: Cine
Enviado por buscapies el Abr 29, 2010 en
Opinión
Después de unas vacaciones, varias veces he podido comprobar que es muy muy difícil poder ver un telediario entero en familia. Esto es debido, por un lado, a que las noticias en sí, tal vez son muy violentas, tristes o duras y por otro, las acompañan de unas imágenes muy fuertes que obligan a los padres a cambiar de canal continuamente si hay niños o jovencitos ante el televisor. Al final, las únicas noticias que no se quitan son las correspondientes a los deportes, excepto cuando cuentan que se ha desplomado una grada, ha habido una pelea entre hinchas o un accidente, con las consiguientes duras imágenes.
Yo propongo, que los redactores de los telediarios, realicen al mediodía del sábado o del domingo, una sesión de noticias que sea tolerada para todos los públicos. De esta manera, las familias podrían ver el telediario sin sobresaltos, sin tener que cambiar el canal casi a cada momento. Si lo hicieran atractivo, los niños y jóvenes, tampoco verían las noticias como “un rollo”, sino que serían una ventana al mundo exterior tan desconocido y sorprendente para sus curiosas mentes. Opino que no se debería emitir en estos telediarios la sección de desagradables sucesos macabros que ponen en la mente de los pequeños y jóvenes, cosas muy alejadas de su familia que los quiere y los protege. Si existen películas aptas o no aptas para todos los públicos ¿Por qué no se califican también por edades los telediarios?
El rincón de Mª Carmen
Etiquetas: Actividades, Niños
Enviado por buscapies el Abr 26, 2010 en
Opinión
Como considero que ya es hora de cambiar, al menos un poco, de tema, el libro que voy a recomendar no es como la mayoría de los que, hasta ahora, he tratado. La realidad es interesante, por supuesto, y, aún más, imposible de ignorar, porque vivimos en ella; pero, ¿qué ocurre con la pura y dura fantasía? El libro del que voy a hablar es bastante conocido y posiblemente a muchos os suene. Se trata de Momo, del escritor Michael Ende. Cuando lo leí hace unos años recuerdo que me gustó mucho; lo encontré, ante todo, muy original. Me explico: La mayoría de libros que encontramos en el género fantástico suelen ser muy parecidos, en el sentido de que tienen un argumento similar y aparecen los mismos seres fantásticos (dragones, hadas, brujos, etc…) Pero el caso de Momo es extraño precisamente porque narra una historia diferente.
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Marta Rojo
15 años
Alumna cuarto de ESO
Etiquetas: Lectura