Enviado por buscapies el Mar 10, 2010 en
Editorial
En la encuesta elaborada por El Buscapiés con motivo del Día Internacional de la Radio y la Televisión a favor de la Infancia, independientemente de los gustos y las preferencias de los niños y niñas, lo que queda claro es que todos, al margen de la edad, son consumidores de programas de radio y televisión, bien sea porque los eligen directamente o porque son sus mayores los que lo hacen cuando ellos están presentes. Ya sabemos que son los adultos los que directamente tienen la responsabilidad de su educación y del control de lo que deben ver y escuchar. Pero también es responsabilidad de la sociedad y sobre todo, de las productoras y los medios de comunicación, que forman parte de ella, poner mecanismos suficientes, en cuanto a contenidos y horarios de emisión, para que la programación no necesite de tantos controles y prohibiciones, crear programas hechos con responsabilidad social, pensados para esa gran parte de la sociedad que son los menores. Los niños son siempre los más vulnerables y no son conscientes (a veces los mayores tampoco) de la repercusión que unas imágenes, una serie, un programa, puede tener. En la actualidad, su capacidad para acceder directamente a todo tipo de contenidos audiovisuales y a la gran oferta de programas que existe es muy grande. Esto es bueno y el conocimiento que los más jóvenes tienen de las Nuevas Tecnologías es importante y positivo. Pero a veces, su capacidad de juzgar o discernir lo que es bueno o malo para ellos no ha adquirido el criterio suficiente para advertirles del riesgo y el peligro que conlleva ese libre acceso. Desde El Buscapiés pedimos a los adultos y a las productoras de programas audiovisuales que, conscientes del libre acceso de los menores a los contenidos de sus medios, emitan programas que no perjudiquen el desarrollo de los más pequeños.
Etiquetas: Editorial, Pedagógico
Enviado por buscapies el Feb 10, 2010 en
Editorial
Hay temas que se tratan en un editorial de los que nunca se debería hablar y la tragedia de Haití es uno de ellos. Pero no porque esté mal, sino porque nunca debieron producirse. Los terremotos son inevitables, como ocurre con el resto de catástrofes naturales. Aunque sus consecuencias se pueden minimizar. Los daños de este terremoto, si Haití no hubiera sido tan pobre, puede que no hubieran sido tan devastadores. Haití era ya un país duramente castigado por el hambre y la pobreza, Según el Índice de Desarrollo Humano del Año 2009 (un indicador del bienestar humano que combina medidas de esperanza de vida, alfabetismo, renta per cápita) ocupa el puesto 149 de 182. Antes del terremoto ya había en Haití más de 700.000 niños y niñas que no asistían a la escuela, más de la mitad de la población vivía con menos de un euro al día, sólo el 58% disponía de agua potable, las viviendas estaban construidas con materiales de muy baja calidad… ¿Qué podía pasar si se producía un terremoto de esta magnitud? La fuerza de la naturaleza siempre es más cruel en las zonas más pobres y desprotegidas. La muestra la tenemos en que las viviendas de los barrios ricos de Haití apenas sufrieron daños.
Un buen objetivo sería eliminar todas las zonas desprotegidas y marginadas para garantizar un mínimo de vida segura. Después de la catástrofe, las miradas del mundo entero están puestas en este país, pero ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que los medios de comunicación dejen de refrescar la memoria? ¿Hasta que otra tragedia ocurra en cualquier otro país que ocupe el puesto 150, 151, 180 ó 182 y desvíe las miradas a otro lugar?
No podemos reaccionar sólo cuando ocurre una desgracia ante una realidad. Lo que nos debe preocupar ahora, junto con la construcción de Haití, es resolver la situación de pobreza en la que viven otros países que se encuentran en la misma o peor situación para que esto no vuelva a ocurrir.
Etiquetas: Editorial, Solidaridad
Enviado por buscapies el Ene 18, 2010 en
Editorial
“Año de nieves, año de bienes”
Si hacemos caso al refranero, que habitualmente es muy sabio, este tiene que ser un buen año. Y se espera que las cosas nos tengan que ir muy bien. Porque hacía mucho tiempo que no se veía tanta nieve. Pero lo mejor es que cada uno haga todo lo posible y dejemos que la suerte juegue el papel más pequeño posible cuando queremos que algo salga bien. Siempre, el principio de año es la mejor época para hacer buenos propósitos.
Seguro que si Papá Noel o los Reyes Magos os han dejado libretas, bolígrafos, bolsos, carteras o ropa nueva, habéis esperado a empezar el colegio para estrenarlo o a que llegue una ocasión especial para ponéroslo. Y seguro que queréis que la primera hoja de la libreta esté escrita con la mejor letra posible, esa letra que a partir de ahora seguro que empezáis a hacer. Acabamos de empezar un año nuevo. Pero a menudo no nos damos cuenta de que siempre estamos empezando algo: un nuevo día, una nueva hora, un nuevo minuto… siempre hay un momento que empieza y que podemos aprovechar para hacer algo mejor, o al menos para intentarlo. Seguro que es una buena manera de que la suerte nos acompañe siempre. El resto depende de nosotros. Dicen que “la vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriente”
Etiquetas: Editorial, Festividades
Enviado por buscapies el Dic 14, 2009 en
Editorial
“Los niños han de tener mucha
tolerancia con los adultos”
Antoine De Saint Exupery
Cuando era pequeña mis padres me decían que los libros, los objetos del colegio y, también los juguetes, se deben cuidar para que se mantengan en buen estado. Me enseñaron que las cosas no se deben romper y se deben respetar. El mal uso, el no cuidar las cosas, es un desprecio y un signo de mala educación. Así he crecido, y así entiendo las cosas, en mi relación con los demás. Por eso no comprendo a veces a los adultos que actúan de manera que se contradice con los mensajes, consejos, y advertencias que nos dieron de pequeños. Los adultos que ahora tienen el poder y la disposición de fabricar en este caso los juguetes que los Reyes Magos y Papá Noel traerán durante estas fiestas, parece que han olvidado que una vez fueron pequeños. Quiero creer que también en sus casas les dirían que las cosas y las normas hay que respetarlas. Por eso no entiendo que sea necesario crear instituciones que protejan, investiguen y persigan la fabricación y venta porque los juguetes son defectuosos, organismos para la defensa y protección de los intereses y seguridad de los niños contra los juguetes que, fabricados por adultos “conscientes” y “educados” pueden ser peligros y perjudiciales para la salud de los más pequeños. Por eso, vosotros, que ahora sois niños, pensad que mañana seréis adultos. Y seréis vosotros quienes fabriquéis esos juguetes. Nuestro deseo para este Nuevo Año es que logréis adquirir los valores suficientes como para que el día de mañana hagáis lo posible para que las normas de fabricación se respeten evitando el riesgo para salud y la seguridad de los que entonces serán niños. Y no olvidéis en vuestra carta a los Reyes pedirles que les recuerden a los adultos que ellos también fueron pequeños y que no fabriquen juguetes así. Para El Buscapiés es difícil ser tolerante cuando lo que está en juego es la seguridad de los niños. ¡Feliz Navidad!
Etiquetas: Navidad
Enviado por buscapies el Nov 17, 2009 en
Editorial
Cuando llegan estas fechas, es frecuente ver en muchos comercios los calendarios de Adviento. Suelen hacerlos especialmente llamativos para los más pequeños. Siempre me han resultado entrañables. Cuando los veo, sé que empieza la cuenta atrás: llega la Navidad. En mi infancia, la Navidad se empezaba a oler y a sentir muy cerca del 24 de diciembre, casi cuando las últimas ventanas de ese calendario estaban abiertas. Sin embargo, ahora parece que queramos adelantarlo todo. En noviembre, ya vemos muchas cosas que huelen y saben a Navidad. Los escaparates de las tiendas, los anuncios de la televisión, las luces de las calles, las prisas de la gente, todo lleva a pensar en la Navidad… Y estamos en noviembre. Esto no es mejor ni peor que lo que pasaba antes, siempre que se logre conservar la ilusión y el sentido que para cada uno tengan estas fiestas navideñas. Y sobre todo, siempre y cuando durante la cuenta atrás de ese calendario de Adviento, seamos capaces de mantener la misma ilusión. Son tiempos difíciles y es posible que tengamos que utilizar la imaginación mucho más que en otras ocasiones.
La crisis ha alterado muchas de nuestras prioridades. Los días que restan para la Navidad podemos aprovecharlos para preparar esas fiestas sin los agobios, sin las prisas, planificando unas compras que llenen la despensa y el corazón, de una manera más práctica y ordenada que otros años. Pero la crisis, cuando es irremediable, hay que tomarla como un cambio y adaptarse a ella lo mejor posible. Y, aunque no siempre el ánimo acompañe, por los más pequeños y como ocurre con algunos calendarios de Adviento, deberíamos mantener la magia de esconder tras la ventana cada día un “dulce regalo”.
Etiquetas: Festividades