Enviado por buscapies el Ago 31, 2009 en
Aprendiendo con ellos
Lavarse las manos es fundamental para evitar el contagio de enfermedades. Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) acordó el pasado año, designar el día 5 de mayo como Día Mundial del Lavado de Manos. El Dr. Joaquín Ybarra recomienda prestar especial atención a este hábito desde edades tempranas porque como él mismo indica “los hábitos saludables deben adquirirse desde bien pequeños para mantenerlos a lo largo de toda la vida”.
Queridos amigos y amigas: Seguramente una de las frases que cualquier niño ha oído más veces durante sus primeros años habrá sido “vamos a lavarte las manos” o “lávate las manos que vamos a comer”. ¿Me equivoco? Conozco niños, quizás más niñas, que estarían todo el día lavándose las manos porque no soportan la idea de tenerlas sucias. Pero también conozco otros que procuran no utilizar el lavabo más que en caso absolutamente irremediable. Durante los próximos meses, adultos y niños, vamos a ser persuadidos en todos los medios de comunicación, por recomendación de las autoridades sanitarias, de la importancia del lavado de manos para disminuir los contagios de la nueva gripe que ha alcanzado una extensión mundial. Y podría pensarse que algo tan básico como lavarse las manos debe ser menos importante que otras medidas, como la vacunación, que suponen un gran esfuerzo de investigación y preparación y un gasto muy elevado. Ambas prácticas son necesarias pero no desdeñéis por simple la utilidad de lavarse las manos. Un antiguo proverbio castellano dice que “mano lavada, salud bien guardada”. Y tiene mucho de cierto porque es incuestionable la eficacia del lavado frecuente de manos en la reducción de la incidencia de muchas enfermedades infecciosas como, por ejemplo, la gripe y las diarreas. Tan es así, que según la UNICEF, lavarse las manos es sin duda la mejor manera de evitar la propagación de gérmenes y de proteger a la población infantil de enfermedades, reduciendo el número de muertes por diarrea en casi la mitad y las muertes por infecciones respiratorias agudas en una cuarta parte. Imaginaros la importancia que esto alcanza en países subdesarrollados con escasos recursos higiénicos y sanitarios…
Puedes leer más en El Buscapiés de agosto, ¡Ya está en tu kiosco!
Etiquetas: Niños, Salud
Enviado por buscapies el Ago 10, 2009 en
Aprendiendo con ellos
El libro de la periodista Mercedes de la Fuente, “Valencianas célebres y no tanto S. XII-XIX” recoge la vida de 30 mujeres que a lo largo de la historia de la Comunidad Valenciana, han desempeñado un papel relevante ejerciendo su condición de mujer. Algunas de las mujeres estudiadas tienen gran significación en la historia de nuestra Comunidad, como la reina Germana de Foix, Sor Isabel de Villena, María Blasco del Cacho y Elena Ortúzar, mujeres de Blasco Ibáñez y la mujer de Joaquín Sorolla, Clotilde García del Castillo. El libro acaba con tres entrevistas a tres mujeres, que desempeñan un importante papel en la sociedad valenciana del siglo XXI: Sor Aurora Gallego, la doctora Ana Lluch y Laura Gallego.
Etiquetas: Lectura
Enviado por buscapies el Ago 9, 2009 en
Aprendiendo con ellos
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad afecta a uno de cada veinte o treinta escolares. Los niños afectados no sólo ven alterado su ritmo de vida en los hogares sino que en el colegio disminuye su capacidad de aprendizaje y de relación con sus compañeros. Sobre este tema trata el artículo del Dr. Joaquín Ybarra, quien resalta la importancia de la paciencia y la ilusión de los padres como elementos fundamentales para controlar la hiperactividad.
Queridos chicos y chicas: A veces, sin pretenderlo, somos injustos con personas que nos resultan muy próximas. Veréis… Lo que os voy a contar se refiere a un niño de siete años. Es un niño que se siente marginado, su autoestima es baja y yo diría, incluso, que no es feliz. Cuentan sus padres que durante el primer año era muy latoso. Dormía mal, era vomitador, llorón,… Dicen que era un bebé con un temperamento difícil. Después, al irse haciendo mayor, era un niño tremendamente inquieto, no como la mayoría sino más: no paraba de moverse en la silla y era incapaz de mantenerse sentado para cualquier juego o tarea, se levantaba y corría o saltaba sin ninguna finalidad, todo lo tocaba y hablaba sin parar, contestando incluso antes de que terminaran de hacerle cualquier pregunta. Realmente, resultaba agotador para sus padres. En una ocasión, se soltó de la mano de su madre en un supermercado, y todos los botes de tomate rodaron por el suelo. Sus padres no sabían qué hacer para que se comportara de manera más pausada, porque ni las regañinas ni los castigos surtían ningún efecto. El caso es que continuamente le advertían con un “NO” (no toques el jarrón, no saltes en la cama, no corras, no interrumpas cuando hablo, no, no, no) y el niño sabía que, a menudo, los padres lo calificaban de más malo que una traca, malo, malo, malo. Para colmo, en una ocasión provocó un disgusto familiar porque mordió a su primo por no dejarle jugar. Y él mismo sufrió un atropello de moto provocado por su modo de ser impulsivo, al cruzar la calle sin mirar a derecha ni a izquierda corriendo detrás de una pelota.
Puedes leer más en El Buscapiés de julio, ¡Ya está en tu kiosco!
Etiquetas: Niños
Enviado por buscapies el Jun 27, 2009 en
Aprendiendo con ellos
Los miedos infantiles y su persistencia durante la edad adulta pueden acabar conviertiéndose en un problema por no haber encontrado una solución. Este es el tema que aborda el Dr. Joaquín Ybarra, pediatra y puericultor del Estado; y director de la Escuela Valenciana de Estudios de la Salud, y autor del libro ‘Mis abuelos me cuidan’.
Queridos chicos y chicas: Hace años y todavía, aunque en menor medida, la frase “¡Que viene el coco!” se utilizaba para asustar a los niños. El coco venía a ser algo así como un fantasma o un ser malvado y feo, y la posibilidad de que se hiciera presente servía para amedrentar el niño y conseguir que se portara bien o que comiera cuando no quería comer. Algunos niños han tenido incluso pesadillas, despertándose aterrorizados por la noche soñando que el coco, malo sin escrúpulos, estaba junto a ellos. El miedo es la inquietud y angustia causados por un peligro real o imaginario. Es una reacción normal y adaptativa que experimentamos cuando nos enfrentamos a estímulos (situaciones, objetos y pensamientos) que implican peligro o amenaza. Son sentimientos frecuentes en los niños, sobre todo en los menores de seis años, que todavía no entienden el mundo que les rodea y no son capaces de separar lo real de lo imaginario. Los niños empiezan teniendo miedo a las personas extrañas, a los ruidos fuertes, a la oscuridad,… y, más tarde, a los fantasmas, a los monstruos, a los ladrones,… A medida que el niño crece va conociendo mejor la realidad y superando sus miedos. Pero una pequeña porción de miedos infantiles puede persistir y continuar durante mucho tiempo, llegando incluso hasta la edad adulta. Estos miedos desproporcionados, exagerados y fuera del control voluntario, acaban convirtiéndose en un verdadero problema, quizás por no haber afrontado antes su posible resolución.
Puedes leer más en El Buscapiés de junio, ¡Ya está en tu kiosco!
Etiquetas: Niños
Enviado por buscapies el Jun 3, 2009 en
Aprendiendo con ellos
Para nuestro abuelo Juan.
Me llamo Azuzena, soy de Almería,
y quiero contaros que
el fin de semana fui con abuelo
y mi primo por primera vez
a navegar. Fue muy divertido.
Salimos en una barca de un
amigo de mi abuelo.
Lo mejor es cuando el agua
te moja la cara y ves las olas
que chocan sobre el barco.
No me mareé nada, mi primo
un poco. Mi abuelo dice que
ya he superado la prueba del
mar y que si no me mareo la
primera vez ya nunca más
me pasará. Estoy muy contenta
y quiero volver a repetir.
Si tenéis oportunidad subir a
un barco pequeño es lo más
divertido. Tengo 6 años y mi
madre me ha ayudado a escribir
la carta. Me gusta mucho
vuestro periódico.
A mi primo y a mí nos gustaría
mucho regalarle esta
carta publicada para darle las
gracias a mi abuelo por el día
que pasamos con él. Se llama
Juan.
Etiquetas: Abuelos, Tú cuentas