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Aprender de los demás

Enviado por buscapies el Mar 6, 2010 en Aprendiendo con ellos

Las redes sociales y los correos electrónicos sirven en ocasiones, para sensibilizar sobre algunos temas y así, conocer y entender otras realidades, como en el caso de las personas con discapacidad. Este correo que recibimos en El Buscapiés puede ayudar a mirar con otros ojos a esas personas a las que en algún momento, por desconocimiento, hemos podido hacer daño.
En vez de pensar en lo que sentimos. ¿Por qué no pensamos lo que siente él? Los hermanos de personas con discapacidad queremos compartir contigo lo que aprendimos…
De mi hermana con Síndrome de Down
• Aprendí que no hay peor discapacidad que la discapacidad afectiva que sufre mucha gente “sana y capacitada”.
• Aprendí a tener paciencia, respetando y entendiendo sus ritmos lentos, aunque a veces me cueste. “Me ayuda mucho ponerme en el lugar del otro”.
• Algunas personas cuando se encuentran con mi hermana, la miran con lástima y otros no saben qué hacer… Eso ¡me duele tanto! Antes me enojaba mucho… Ahora comprendo que puede ser falta de información sobre su discapacidad.
• El síndrome de down, el trastorno generalizado del desarrollo, la parálisis cerebral, el autismo, la discapacidad intelectual… ¡NO ES CONTAGIOSO !¡ NO ESTÁN ENFERMOS! SON PERSONAS COMO TÚ Y YO, CON NECESIDADES ESPECIALES. Me gustaría que pudieras aceptar las diferencias, que no tengas miedo, puede que no sea fácil pero vale la pena intentarlo…
• A veces hay que hablarles más despacito y sencillo porque procesan la información más lentamente.
• Hay que tomarse el tiempo para entenderlos.
• Necesitan tener amigos y disfrutar de la vida como tú.
• Ellos se dan cuenta cuando te burlas o no los integras.
• No te van a pedir estar contigo… Tendrás que hacerlos venir y te vas a dar cuenta que puedes pasar buenos momentos y divertirte.
De mi hermano con discapacidad motora aprendí
• Que es incómodo quedar mirando para arriba mucho tiempo, por lo tanto, al conversar con él, me siento para que nos podamos mirar a los ojos.
• Que si no comprendo inmediatamente lo que dice no le molesta repetirlo, pero le molesta que responda cualquier cosa para “zafar” la situación.
• Que no tengo que reprimir usar palabras como “caminar” o “correr”. Las personas con discapacidad motora las utilizan con naturalidad A no mirar la silla de ruedas con lástima … Aprendí que es el medio de locomoción que utiliza mi hermano para ser independiente. Mi hermana con discapacidad intelectual me enseñó…
• A no sobreprotegerla…. No será una niña eternamente.
• A darle el espacio para que ella haga o trate de hacer sola todo lo que puede.
• Ayudarla sólo cuando sea realmente necesario.
• Que a las personas con discapacidad intelectual les toma más tiempo aprender, pero pueden adquirir muchas habilidades intelectuales y sociales.
• Responder a sus preguntas asegurándome de que ha comprendido.
• Que necesita relacionarse con amigos.
• Que sufre mucho cuando se da cuenta que algunas cosas no puede hacer… Sin embargo no baja los brazos frente a las adversidades.
• Se puede pasar muy buenos momentos en su compañía.

Mi hermano con Autismo me enseñó…
Continuará…

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Ratón Pérez

Enviado por buscapies el Mar 3, 2010 en Aprendiendo con ellos

Queridos chicos y chicas: ¡Qué bonito es mantener las tradiciones y, de modo especial, algunas que son motivo de ilusión en los más pequeños! El ratoncito Pérez es un personaje de leyenda muy popular entre los niños españoles e hispanoamericanos, pero no creáis que su leyenda es muy antigua. Hace poco más de cien años, a finales del siglo XIX, el padre Luis Coloma, miembro de la Real Academia Española, escribió, por encargo de la Reina, el cuento que dio origen a esta tradición, dedicado a Alfonso XIII, que entonces tenía ocho años, para conmemorar la caída de sus primeros dientes. Seguro que vosotros recordáis el momento en que se produjo la primera baja entre vuestros dientes de leche.
Quizás hacía días que esperabais que ocurriera porque ese diente bailaba y bailaba sin soltarse del todo. O quizás os sorprendió al clavar los dientes en una manzana y comprobar después que había un agujero en vuestra arcada dentaria. Sea como fuere, siguiendo la tradición, pondríais el diente debajo de la almohada esperando que el ratón Pérez lo cambiara por un regalo, naturalmente y por si acaso cuando nadie lo pudiera ver… Sabéis muy bien que la especie humana posee dos denticiones sucesivas: la primera, llamada dentición de leche o temporal, y la segunda, conocida como dentición permanente o definitiva. Lo habitual es que los dientes de leche comiencen su erupción a los seis o siete meses de edad, empezando por los dos dientes centrales (incisivos) inferiores, si bien, en algunos niños el inicio de la dentición se retrasa sin que haya ningún tipo de alteración o carencia. A menudo, la abuela recuerda entonces que su hijo (padre o madre) también dentó tardíamente. En sentido contrario, también hemos visto algunos niños que ya al nacer tenían uno o dos incisivos.
Hasta los 30 meses, como promedio, no se completa la aparición de los 20 dientes temporales. Tras esta etapa, los dientes se mantendrán funcionando, sin recambios, hasta los seis años, momento importante en el que comienza la salida de los dientes permanentes. La dentición temporal realiza muy importantes funciones: prepara el alimento para su digestión, mantiene el espacio en la arcada dentaria para la posterior erupción de los dientes definitivos estimulando el correcto crecimiento de la mandíbula, interviene en la fonación y también en la estética del niño. Por ello, es fundamental que no se desdeñe la importancia de esta dentición temporal y que los hábitos de salud dental se inicien en el niño pequeño para que los mantenga firmemente el resto de su vida, asegurándose así el bienestar de la dentición definitiva.
Si yo hablara con el Ratoncito Pérez
El mayor riesgo de los dientes de leche son las caries, enfermedad que ataca a las estructuras duras de los dientes, formando cavidades y llegando progresivamente a su destrucción total. La causa fundamental de la aparición de caries es la acción de las bacterias de la boca sobre los residuos de hidratos de carbono de los alimentos, formando ácidos que son corrosivos para el diente. Por eso es también importante que nuestros dientes sean lo más resistentes posible y quiero recordar que el flúor, incorporado al esmalte durante el crecimiento de los dientes, lo hace más resistente a la acción de los ácidos, por lo que debe hacerse hincapié en la utilización del flúor tópico (dentífrico, colutorios) tras la erupción de los dientes, como método muy valioso en la prevención de la caries dental (para asegurar la aplicación de los colutorios de flúor en todos los niños, habitualmente se realiza en los colegios). En la Comunidad Valenciana uno de cada tres niños de seis años y más de la mitad de los niños de quince años presentan una o varias caries.
Si yo pudiera hablar con el ratoncito Pérez le diría que muchos niños no siguen las instrucciones referidas a alimentación e higiene dental y por ello la frecuencia de caries es tan elevada. Y le pediría que a esos niños, les dejara debajo de la almohada una carta recordándoles la importancia de unos dientes sanos e insistiendo en las normas para conseguirlo. Podría encabezarla con la frase que don Quijote dirigía a su fiel escudero: “Dígote Sancho que boca sin muelas es como molino sin piedras y que en más se ha de estimar un diente que un diamante”. Para prevenir las caries, debe insistirse a los niños, sobre todo, en evitar los dulces y las chucherías entre comidas (si comes un bombón, mejor después de las comidas para luego proceder al cepillado de los dientes) y en cepillarse los dientes después de las comidas y al acostarse (a partir de los dos años, utilizando agua sin pasta dentífrica, entre los tres y los seis años con dentífrico fluorado de tipo infantil -menor contenido de flúor-, y a partir de los seis años con pasta fluorada de tipo adulto).
Ah, amigo Pérez…! Y a los mayores recuérdeles que siempre debemos predicar con el ejemplo. El niño aprenderá que los mayores no abrimos las nueces con los dientes, que no usamos palillos en las comidas, que no damos el chupete mojado en miel al bebé para que no llore, que reservamos los dulces para el postre y que seguimos una higiene bucal reglada.
Dr. Joaquín Ybarra Huesa Puericultor del Estado Director de la EVES (Escuela Valenciana de Estudios de la Salud. Conselleria de Sanidad)

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Violencia: ¿Por qué?

Enviado por buscapies el Feb 4, 2010 en Aprendiendo con ellos

Queridos amigos y amigas: Sé que El Buscapiés es un periódico de lectura compartida por vosotros y vuestros mayores (madre o padre, a veces abuelos o maestros). Me gustaría especialmente que las líneas que hoy escribo fueran leídas o comentadas con ellos. Quiero reflexionar sobre un hecho que, por desgracia para nuestra sociedad, es notablemente más frecuente ahora que hace tan sólo unos cuantos años según comentan los especialistas y según las noticias que todos leemos y oímos en los medios de comunicación. Me refiero a las conductas violentas de los niños y adolescentes frente a otros niños, frente a sus padres o frente a los maestros.
Comenzaré por deciros que, en mi opinión, salvo excepciones, la violencia tiene un trasfondo común que es, ni más ni menos, el fracaso de la educación. Por eso creo que es una situación susceptible de ser corregida, aunque no fácil. Voy a relataros la historia de dos adolescentes que tienen en común un modo de ser agresivo y violento. El primero siempre ha sido un niño consentido. Sus padres, ocupados casi todo el día, eran totalmente permisivos con sus caprichos y nunca establecieron unas normas y unos límites a su comportamiento. Desde muy pronto advirtió que era el centro del universo en su casa y se convirtió en un pequeño tirano. Tenía sólo dos años cuando su madre repetía que no podía con él… Nunca recogió sus juguetes porque la abuela se encargaba de ello. Cuando discutía con otros niños de la terraza, su padre le daba sistemáticamente la razón y ponía firmes a sus amigos sin preguntar nada. Siempre tuvo las mejores marcas de zapatillas porque sus padres no soportaban que el niño fuera menos que nadie. No se le castigó cuando, con otros amigos, hizo estallar media docena de papeleras de la calle porque, según sus padres, el niño sólo hacía travesuras de su edad. Nunca se le privó de una paga semanal, aunque nadie le preguntó jamás en qué se la gastaba y con quién. Cuando el maestro le amonestó por una falta de comportamiento, su padre le escribió una nota al maestro diciéndole que fuera la última vez que se entrometía en la educación de su hijo. Cuando el niño quiso le compraron un perro y cuando el niño quiso, seis meses después, lo abandonaron en la carretera porque era un incordio para todos. Hoy está integrado en una panda de comportamiento antisocial que lucha contra todo y contra todos.
El segundo tiene una historia bien diferente pero con el mismo final. El padre de este otro niño nunca le dio muestras de afecto (“no me hables, que estoy cansado” era el saludo del padre cuando llegaba de trabajar), le hablaba siempre a gritos y le pegaba con frecuencia por su falta de diligencia o su mal rendimiento escolar. Este chico tuvo siempre un sentimiento de soledad, de poca atención y aprendió que la autoridad se conseguía con gritos y a golpes. Y luego lo ha puesto en práctica. Las familias de uno y de otro dicen que no entienden cómo el chico tiene el carácter que tiene y se comporta como se comporta… He señalado al principio que el fracaso en la educación es responsable de la mayor parte de conductas violentas. No siempre pero casi siempre. Por ello, no me resisto a enumerar unas cuantas consideraciones al respecto,… Los padres deben hacer saber a sus hijos que los quieren, incluso cuando su comportamiento haya sido inadecuado. Deben ser consecuentes con las reglas, los límites y la disciplina porque son fundamentos de la educación. Deben brindar a sus hijos la atención que merecen, hablar con ellos y escucharlos y mostrar interés por sus actividades y sus compañías (¿saben con quién van?). Ser ejemplo y tratar en el día a día de inculcar valores como el respeto (a los mayores, a los profesores, a las personas diferentes,…), la igualdad, la solidaridad y la paz. No permitir la violencia en el hogar ni que sus hijos se habitúen a convivir con la violencia (¿qué ven en la televisión?) ni a responder a la violencia con más violencia.
Dr. Joaquín Ybarra Huesa Puericultor del Estado Director de la EVES (Escuela Valenciana de Estudios de la Salud. Conselleria de Sanidad)

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La actriz María Galiana recibe el Premio ‘Mayores en Acción 2009’

Enviado por buscapies el Ene 1, 2010 en Aprendiendo con ellos

El Buscapies - Maria Galiana fue profesora en Sevilla hasta su jubilación.La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) y Obra Social Caja Madrid han reconocido a la actriz y profesora María Galiana, conocida por su interpretación en la serie “Cuéntame como pasó” y en películas como “Solas” (por la que recibió el Goya en 1999), con el Premio “Mayores en Acción 2009”.
Con este galardón, que recibió el 2 de diciembre en Madrid, se reconoce la trayectoria de la actriz, así como su compromiso social y por la imagen positiva que traslada a favor de la presencia activa de los mayores en la sociedad. Nacida en Sevilla, estudió Filosofía y Letras y se especializó en Historia. Hasta que se jubiló en el año 2000, ejerció de profesora en un instituto de su ciudad natal. La ceremonia de entrega tuvo lugar en la sede de CEOMA y contó con la presencia de la actriz y del presidente de la Confederación, José Luis Méler y de Ugarte. María Galiana señaló que “para ella es un honor recibir premios como este porque la edad es solo un número y su actividad como actriz le ayuda a seguir teniendo cosas que hacer, retos que superar y adquirir nuevos conocimientos”.

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Ilusión y calidad de vida

Enviado por buscapies el Dic 31, 2009 en Aprendiendo con ellos

El Buscapies - Ilusión y calidad de vidaQueridos amigos y amigas: Una calidad de vida buena o aceptable se define como el estado de bienestar y satisfacción de un individuo que le otorga cierta capacidad de actuar con una sensación positiva de su vida. Es un concepto subjetivo, es decir, relacionado con nuestro modo de pensar o de sentir y, por lo tanto, propio de cada individuo y en particular de la interpretación y valoración que le da a lo que tiene, vive y espera. La calidad de vida es influida por diversos factores, fundamentalmente la salud física, el estado psicológico y las relaciones de la persona con el entorno, partiendo de la base de que una vida como poseedora de calidad requiere la satisfacción de las necesidades básicas (nutrición, vivienda, educación, seguridad, etc.). Los avances de la medicina y los avances sociales han propiciado que la esperanza de vida sea cada vez mayor, pero de lo que se trata no es sólo de dar años a la vida sino de dar vida a los años. Seguramente a vuestra edad os preocupa más el día a día que el futuro, pero yo quiero recalcaros que los estilos de vida adoptados desde la infancia y la juventud influyen, y mucho, sobre la calidad de vida que nos espera cuando seamos mayores.
Puedes leer más en El Buscapiés de diciembre, ¡Ya está en tu kiosco!

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