“ Los abuelos son un auténtico lujo para la familia”

Enviado por buscapies el Ene 12, 2009 en Aprendiendo con ellos |

Dr. Joaquín Ybarra, Pediatra y director de la Escuela Valenciana de Estudios de la Salud (EVES)
El Doctor Joaquín Ybarra Huesa lleva muchos años en contacto permanente con todo lo que tiene que ver con los niños, los mayores, la evolución de la medicina en la sociedad, la investigación… Pediatra y director de la Escuela Valenciana de Estudios de la Salud (EVES), un órgano adscrito a la Conselleria de Sanidad para el apoyo científico-técnico en materia de investigación y docencia, acaba de publicar, con la colaboración de Sacramento Pinazo, Mis Abuelos Me Cuidan. Guía para los “canguros” del Siglo XXI. Será sin duda uno de los libros más buscados.

¿Por qué una Guía para los abuelos?
En los últimos años asistimos a un nuevo fenómeno social. Propiciado por la incorporación de la mujer al mundo laboral, son muchos los abuelos y abuelas que atienden y se responsabilizan del cuidado de sus nietos, a quienes atienden en sustitución de los padres, si no todo el día, sí diariamente de modo habitual. Hoy en día los niños pasan más tiempo con los abuelos de lo que nunca antes habían pasado. Son los nuevos abuelos canguro, que contribuyen muy activamente en el cuidado y la socialización de los niños, de sus nietos.
Los abuelos de hoy son los padres y madres de hace 25, 30 ó 40 años. Ellos aprendieron a cuidar a sus hijos como se hacía entonces, pero muchas de las pautas que conocieron e incluso de las normas que los puericultores aconsejábamos, han cambiado. Los abuelos, para cuidar a sus nietos del mejor modo posible, necesitan saber qué ha cambiado y por qué.
Además, ejercer de abuelos no es igual que ejercer de padres. La responsabilidad fundamental de la educación recae sobre los padres. Los abuelos, tradicionalmente, se han considerado anticuados y saboteadores de la disciplina paterna pero los mimos no están reñidos con la educación y las normas y límites deben de ser compartidos por padres y abuelos. En una familia feliz, cada uno ejerce su rol pero hace falta una comunicación clara y directa para caminar en el mismo sentido.
Existe el “síndrome de los abuelos esclavos”?
Casi todos los abuelos y abuelas experimentan una gran satisfacción cuidando a sus nietos. Sin embargo, todos conocemos algún caso de abuelos, generalmente abuelas, desbordados por sus nuevas obligaciones cotidianas. No es lo mismo cuidar a un nieto que a tres, ni es lo mismo gozar de buena salud que tener achaques, ni es lo mismo tener 60 que 70 años. Los abuelos necesitan su propio espacio dedicado a su cuidado, a sus relaciones sociales e incluso a sus actividades intelectuales. Toda la familia se verá beneficiada si padres y abuelos acuerdan previamente el grado de colaboración que los abuelos pueden llegar a dar, que, sin duda, siempre será con la máxima ilusión y cariño.
Los hijos cuando tienen niños buscan que sus padres se conviertan en super abuelos?
No creo que se lo planteen de modo consciente. Pero es cierto que los abuelos no sólo colaboran en su cuidado. Quieren a sus nietos a cambio de nada y eso los niños lo perciben.. Proporcionan a los niños información de su propio pasado y eso les hace comprender que son diferentes eslabones de un misma cadena familiar que se remonta más allá. Además inculcan valores, porque todo abuelo quiere que su nieto sea buena gente. En fin, si a ello añadimos que los abuelos estén actualizados en los modos de cuidar y contribuir a la socialización del niño, son un auténtico lujo para la familia.
Ahora, con la Navidad, vienen muchos días de fiesta. ¿Dónde acaba el placer de ser abuelos y empieza la “obligación” de serlo? ¿Hay miedo a decir basta, esta noche no me quedo con mis nietos?
Las fiestas navideñas son tradicionalmente días en que la familia se reúne y es generalmente en casa de los abuelos. Mientras abuela y abuelo están presentes, e incluso con la falta de uno de ellos, son un lazo de unión familiar. Eso es lo que desean y lo que les llena de satisfacción. Pero es probable que los abuelos quieran reunirse también algún día con sus amigos y no cabe ninguna imposición para que dejen de hacerlo. Los padres harán bien en consultar con los abuelos antes de adquirir compromisos que den por supuesto que los abuelos se quedan en casa, y cuando lo hagan, no estaría de más que les dieran muestras de cariño y agradecimiento.
Uno de los objetivos de la campaña benéfica “Esta Navidad todo en caja” que se lleva a cabo en Valencia, es defender el Derecho a jugar. ¿En qué medida desde el punto de vista médico es importante el juego para los niños?
Jugar es no sólo un derecho, sino una obligación de los niños. El juego es un recurso creador, tanto en el sentido físico como en el mental, social y ético. El potencial educativo que encierran los juegos y juguetes debe aprovecharse para estimular las capacidades del niño. Pero debe evitarse una actitud consumista del niño hacia los juguetes y es bueno que sepan que todo no se puede tener. Por otra parte, más importante incluso que los juguetes es que los padres, los abuelos, los hermanos y otros niños juguemos con ellos. Al jugar con el niño sin necesidad de juguetes le enseñamos el valor de lo que no cuesta nada: el cariño, la palabra, la risa,…Los juguetes son una herramienta para ayudar al desarrollo madurativo del niño y deben seleccionarse valorando que sean seguros, versátiles, adaptados a la edad y al gusto del niño, que no inciten a la violencia ni la discriminación y que sean prácticos.
Los hijos cuando tienen niños buscan que sus padres se conviertan
en super abuelos?
No creo que se lo planteen de modo consciente. Pero es cierto que los abuelos no sólo colaboran en su cuidado. Quieren a sus nietos a cambio de nada y eso los niños lo perciben.. Proporcionan a los niños información de su propio pasado y eso les hace comprender que son diferentes eslabones de un misma cadena familiar que se remonta más allá. Además inculcan valores, porque todo abuelo quiere que su nieto sea buena gente. En fin, si a ello añadimos que los abuelos estén
actualizados en los modos de cuidar y contribuir a la socialización del niño, son un auténtico lujo para la familia.
Ahora, con la Navidad, vienen muchos días de fiesta. ¿Dónde acaba el placer de ser abuelos y empieza la “obligación” de serlo?
¿Hay miedo a decir basta, esta noche no me quedo con mis nietos?
Las fiestas navideñas son tradicionalmente
días en que la familia se reúne y es generalmente en casa
de los abuelos. Mientras abuela y abuelo están presentes, e incluso con la falta de uno de ellos, son un lazo de unión familiar. Eso es lo que desean y lo que les llena de satisfacción.
Pero es probable que los abuelos quieran reunirse también algún día con sus amigos y no cabe ninguna imposición para que dejen de hacerlo. Los padres harán bien en consultar con los abuelos antes
de adquirir compromisos que den por supuesto que los abuelos se quedan en casa, y cuando lo hagan, no estaría de más que les dieran muestras de cariño y agradecimiento.
Uno de los objetivos de la campaña
benéfica “Esta Navidad todo
en caja” que se lleva a cabo en Valencia, es defender el Derecho a jugar. ¿En qué medida desde el punto de vista médico es importante
el juego para los niños?
Jugar es no sólo un derecho, sino una obligación de los niños. El juego
es un recurso creador, tanto en el sentido físico como en el mental, social y ético. El potencial educativo que encierran los juegos y juguetes debe aprovecharse para estimular las capacidades del niño. Pero debe evitarse una actitud consumista del niño hacia los juguetes y es bueno que sepan que todo no se puede tener.
Por otra parte, más importante incluso que los juguetes es que los padres, los abuelos, los hermanos y otros niños juguemos con ellos. Al jugar con el niño sin necesidad de juguetes le enseñamos el valor de lo que no cuesta nada: el cariño, la palabra, la risa,…Los juguetes son una herramienta para ayudar al desarrollo madurativo del niño y deben seleccionarse valorando que sean seguros, versátiles, adaptados a la edad y al gusto del niño, que no inciten a la violencia ni la discriminación
y que sean prácticos.

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1 Comentario

Victoria Cardona
Mar 28, 2009 at 12:44

“Plantearse pocos problemas es la mejor manera de resolverlos”
Jean Cocteau

Completamente de acuerdo con el doctor Joaquin Ybarra adjunto estas breves reflexiones, resultado de mi libro editado recientemente por Editorial Styria, Conciliar la vida familiar. La comunicación entre padres, hijos y nietos.
El cambio que hemos tenido de asumir con más esfuerzo mental los abuelos de hoy, ha sido sin duda la integración de la mujer en el campo laboral. A las abuelas, más sensibles a prestar ayuda nos ha pillado con cierto desconcierto; ahora bien para ser una buena madre o una buena abuela tendremos que comprender todas las situaciones aunque nos sorprendan realidades que la mayoría de mayores nunca habíamos vivido.
Nos quedamos un poco sorprendidas cuando nuestra hija o nuestra nuera están una semana fuera por motivos de trabajo y observamos cómo su marido se queda solo en casa yendo de cabeza para ocuparse del hogar, de los pequeños y de su profesión. ¡No deberíamos sorprendernos tanto!, a veces nos olvidamos de la fuerza física y psíquica que teníamos a su edad o que son suficientemente mayores y responsables para asumir esta realidad. Y hemos de entender que tienen el mismo derecho, el uno y la otra, a desempeñar su trabajo profesional con responsabilidad, teniendo en cuenta siempre que la atención a la familia debe ocupar el primer lugar en su escala de valores.
Ya sabemos que para poder conciliar trabajo y atención en el hogar los matrimonios tienen dificultades: falta de tiempo para dedicarlo a los hijos pequeños, hacer un reparto equitativo de las tareas entre cónyuges e hijos, devanarse los sesos para escuchar a todos los hijos si se convive con adolescentes y niños al mismo tiempo, y llegar a final de mes habiendo pagado la hipoteca del piso. Actualmente, la mitad de las madres de familia o bien trabajan media jornada —las que pueden—, o bien trabajan jornada completa. La otra mitad deciden frenar su vida profesional y reciclarse cuando creen que no son necesarias tantas horas de presencia en casa y así poder optar de nuevo a un trabajo remunerado.
Finalmente, hemos de considerar que hay muchos padres jóvenes que no tienen abuela que los ayude a conciliar y les resulta complicado encajar todas las piezas de sus horarios como si se tratase de un rompecabezas. O bien porque la abuela también tiene su vida profesional o porque se tiene que ocupar de su padre o madre enfermos y por tanto se deben buscar otras alternativas.
Para nosotros, los abuelos, tampoco es fácil encontrar el lugar ideal en este nuevo papel, y es natural que cueste. La evolución del trabajo de la mujer fuera de casa nos ha afectado; pero vale la pena sacar fuerzas de flaqueza para poder animar a los hijos y ayudarles a conciliar su vida profesional y su vida de familia —si podemos— y, hacerlo sopesando nuestras posibilidades para no perder la salud y gozar de la convivencia de nuestro propio hogar.

Sugerencias:

A los abuelos:

•Procuremos ser jóvenes de espíritu y flexibles para comprender el trabajo de la mujer fuera de casa. La rigidez es mala consejera.

•Hay que aprender a pedir ayuda, y decir un «no puedo», saber decir un no, es más positivo para la convivencia familiar que agotarse y no ser apto para ningún miembro de la familia.

•No gastemos toda la energía ocupándose de los nietos si después no nos queda fuerza para nuestra relación conyugal, ni para tratar a los amigos, ni para ocuparnos de nuestra salud que necesita más refuerzos con el paso de los años.

A los padres:

•Recordemos que cuando el hogar y la educación de los hijos son considerados también como una tarea profesional, se mejora la calidad de vida, serenidad y se obtienen buenos resultados.
– Es fundamental organizar el reparto de tareas de la casa y dedicar tiempo al estudio de la programación de encargos como si el hogar fuera una empresa y padre y madre los principales directivos.

•Seamos padres observadores e intuitivos con los abuelos para saber percibir si hay cansancio o desazón causado por la edad, el estado de ánimo o la enfermedad.
– Demostremos agradecimiento a los abuelos si nos hacen favores teniendo cuidado de los pequeños y hagamos que nuestros hijos también los valoren y lo demuestren.

- Reflexionemos si podemos recortar algún trabajo para dedicar más tiempo al cónyuge y a los hijos.
Victoria Cardona


 

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